“En los últimos años se ha vivido una enorme escisión dentro de las subculturas clásicas. En la era analógica, estas se estructuraban alrededor de la música. Hoy lo hacen alrededor de la estética. Al ser esa una estética facilitada por las marcas, las subculturas no buscan ninguna ruptura, no se definen en contraposición al sistema. Anulado el conflicto social, la única forma de diferenciarse de los demás es la estética. Incluso los que se definen como punkis visten ropa de marca” —Marta Belmonte, directora de la compañía de investigación de tendencias Entropía y profesora de coolhunting en el Istituto Europeo di Design (IED)